Creatividad e Innovación en los negocios (1a parte)

Una lluvia de ideas, que incluso podría ser disruptiva, no necesariamente garantiza el éxito. Para ello se requiere algo “más acabado”: la innovación es la clave para resolver problemas de negocios.

Tener creatividad en los negocios es una de las habilidades más importantes hoy en día, y una fuente de diferenciación y competitividad. Las empresas más exitosas en el mundo hacen lo posible para estimular la creatividad de sus colaboradores. Pero, ¿tener creatividad es suficiente para ser innovador? No.

Pensar en ideas nuevas podría ser muy fácil. Cualquier persona tiene la capacidad de hacerlo, pero, ¿es una idea por si sola útil y valiosa? No. Sin embargo, si aplicas la creatividad para lograr un propósito, por ejemplo satisfacer una necesidad real de la gente, se pueden lograr ideas que además de ser diferentes y originales, añadan valor a la vida de la gente: de esta forma aseguras el éxito de la solución.

Así, existe una diferencia fundamental entre la creatividad y la innovación. La primera está enfocada en generar ideas originales y diferentes. La innovación es una actividad mucho más amplia que la creatividad e incluye: 1) un pensamiento estratégico para definir qué problema exactamente se debe resolver, 2) la generación de soluciones relevantes que satisfagan una necesidad; 3) ejecución adecuada de estas ideas para monitorear su valor y obtener resultados concretos.

La creatividad es un ingrediente indispensable cuando se hace innovación, pero no reemplaza ni es lo más importante cuando se intenta ser innovador. “Una cosa es pensar en nuevas ideas, ser creativos; y otra muy distinta hacer cosas nuevas, llevarlas a la práctica, ser innovadores”, dice Carlos Domingo.

El origen de un creativo

Existen algunas profesiones cuyo objetivo es crear y esto les permite tener más experiencia que la que tendría un contador público que está entrenado para “analizar y procesar información”. Esto no significa que un contador no pueda ser creativo, sino que debe aprender a desarrollar estas habilidades fuera de su trabajo. Conclusión: la creatividad no es cualidad de unos cuantos, sino de aquellos que saben utilizarla.

El verdadero potencial creativo no reside en la simple producción de ideas, sino en la actividad cognitiva (que supuestamente ocurre en el lóbulo derecho del cerebro) que permite que una idea nueva se forme.

Las habilidades de la persona creativa son varias: ser buen observador, ser altamente imaginativo, ser capaz de pensar a nivel abstracto, reconocer patrones y similitudes, ser capaz de “conectar los puntos” y reconocer analogías, pensar visualmente y en múltiples dimensiones (es decir de manera no lineal), tener la disciplina para no juzgar anticipadamente las ideas, generar una alta producción de ideas diferentes (utilizar el pensamiento divergente), sentirse cómodo en ambientes altamente lúdicos (bromas, juegos, actuar o jugar un papel), ser muy curioso y de rápido aprendizaje, creer en el poder de la experimentación (la cual es una forma de juego), estar continuamente insatisfecho con el statu quo (creer que todo puede ser mejorado), ser buen comunicador y contador de historias, ser valiente para sugerir ideas y no tener miedo a ellas; y, por supuesto, apasionarse con la creación.

Estas habilidades son importantes para convertirse en una persona creativa, pero la persona creativa necesita desarrollar este expertise por medio de la práctica y el fortalecimiento de estas habilidades.

 

 

Fuente: Forbes